Cuando oímos hablar de marca personal normalmente lo relacionamos con personajes famosos del mundo del deporte, del show business, de la cultura, instagramers, youtubers… Estrellas del mundo del espectáculo con miles de seguidores en las redes sociales. Gente que asociamos al éxito, al dinero y la fama.

Y, ciertamente, así es en muchos casos. Tienen una marca personal sólida, bien construida y, sobre todo, que responde a unos objetivos de marketing que, en muchos casos, se cumplen con creces. Pero la preguntas serían: Les aporta felicidad? Es decir, es una marca, la suya, que responde a un propósito verdadero, a un anhelo real de cómo vivir su vida? Se respira calma, sosiego, tranquilidad y plenitud después de alcanzado el “éxito”? A veces sí y otras no.

Aunque también, si me pongo en el otro extremo, existe gente alejada de la fama que también vive de su marca personal: Médicos, arquitectos, entrenadores, comerciantes… Autónomos y gente con pequeños negocios que viven de su trabajo y éste se identifica y se proyecta con su propia marca. Y, que en muchos casos, no está bien construida y no funciona en el mercado, o bien sí lo está, pero, como comentaba antes, no les aporta el grado de satisfacción necesario para sentirse felices y realizados con sus vidas.

Con lo que, recapitulando, tenemos dos aspectos fundamentales: Uno, crear, construir, desarrollar, comunicar y acompañar una marca con garantías, donde haya un ejercicio de branding profesional que proporcione solidez, rumbo estratégico y garantías de éxito, donde se analice el entorno social y de mercado, el público objetivo, los stakeholders, la competencia, el posicionamiento de marca, la propuesta de valor, los objetivos, los valores, la misión, la visión, la experiencia de marca, tu storytelling, la cultura corporativa, la comunicación digital, las redes sociales… En fin todas aquellas variables necesarias para posicionar una marca en el mercado. Y dos, atender a la persona y su realidad, tanto social, como profesional, como personalmente. Si se ha hecho un ejercicio profundo, honesto y ad hoc de qué quiere esa persona en su vida, en qué punto está, que necesidades tiene, qué expectativas, cuánto tiempo le queda para cumplir su sueño, o al menos intentarlo, cuál es su talento, su vocación, y si se ha dado la oportunidad de ponerlo en marcha.

Y aquí, en estas dos cuestiones es donde se centra mi trabajo, el proceso de trabajo de Branding Vital.

En encontrar el equilibrio entre ambas cuestiones, porque no seamos ingenuos, a menos que estés totalmente al margen de la sociedad, necesitas una marca que te identifique y te sitúe en tu entorno y en tu mercado. El target, tu público objetivo, necesita saber qué es lo que haces, cuál es tu valor diferencial, cómo lo haces y cuál es tu porqué, necesita una razón para elegirte a ti y no a otro, qué beneficio obtiene de contar contigo o comprar tu producto, en definitiva de seleccionar tu marca entre las demás. Y también cuál es tu estilo, tu forma de hacer las cosas, tus valores, tu relación con el mundo, porque hoy en día para “asociarte” a una marca ésta tiene que tener sentimiento y nosotros tenemos que tener sintonía con ese sentir, que exista sincronía de valores entre tú y ella.

Hay a quien esto le genera conflicto, pero es tan simple como el instinto natural que tenemos por identificarnos, por comunicarnos y por interactuar en sociedad.

Ahora bien, otra cosa es que detrás de esa marca haya un sentido ético, un propósito de mejorar tu vida y la de los demás, el compromiso de trabajar en algo que realmente valga la pena, de alinear tus objetivos con tu actitud personal y el interés común. Es decir, hacer una marca más humana desde un estado consciente, trascendente, desde una sensibilidad social, sostenible, medioambiental, saludable, comprometida, educativa…Qué quiero hacer, pero también qué necesita y le interesa a los demás, al planeta Tierra.

Para mí hay varios indicativos de que estás teniendo éxito con tu marca personal, que vas por bien orientado, estos son algunos de ellos:

Que estés satisfecho con tu vida, que no te genere conflicto y que responda a tu propósito.

Que duermas bien por la noche, con la conciencia tranquila, y que tus necesidades fisiológicas funcionen bien. Parece una tontería, pero para mí no lo es, todo lo contrario. Si sustentar tu marca va en detrimento de tu salud física y mental, vamos por mal camino.

Que te proporcione independencia económica, que te puedas ganar la vida con tu marca. Yo no soy un crack con las redes sociales y el marketing digital, de hecho es mi asignatura pendiente, pero llevo 25 años viviendo de mi marca personal.

Que mejoras y optimizas tu vida y la de tu entorno.

Que desarrollas tu creatividad, tal y como la entiende Norman Foster: Cualquier cosa que pueda elevar la calidad de vida de los habitantes del planeta.

Que te organizas el tiempo de trabajo y tienes tiempo para ti, para lo que te gusta. Aunque cuando tu trabajo te gusta está integrado como una parte más de tu vida, no hay compartimentos estanco.

Que si trabajas por cuenta ajena, tener una marca personal sólida te da opción a mejores oportunidades de trabajo.

Que vives la vida que quieres vivir, a tu manera, con pasión, con ganas de levantarte de la cama. “ My Way”.

Que buscas darle sentido a tu vida a través de un proyecto personal.

Que trabajas en tu vocación y sales de la rutina y de la insatisfacción teniendo experiencias ricas, gratificantes y plenas, la remuneración no lo es todo.

Que eres tu propio jefe o jefa.

Que tienes autonomía y has asumido la responsabilidad de tu vida.

Que estás feliz con un proyecto propio.

Que tienes visibilidad, que la gente te conoce, al menos la gente que te compra o contrata tu servicio.

Éstas son algunas pautas, hay más seguro e igual estás de acuerdo en algunas y en otras no, pero puede que te algunas pistas, con eso me conformo.

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